En el mundo del derecho y la informática forense, a menudo nos enfrentamos a situaciones donde la tecnología se convierte en el único salvavidas de la verdad. Hoy quiero hablar de un caso real, tan cotidiano como peligroso, que resolví recientemente en el laboratorio: cuando tu propio cliente niega la evidencia y tu prestigio profesional queda en entredicho.
Un abogado realiza su trabajo de manera impecable y envía un correo electrónico crítico a su cliente, incluyendo en copia a dos direcciones de correo distintas para asegurar la entrega. Pasan los días, y el cliente, ante un revés en su caso, niega haber recibido dicha comunicación. Reclama negligencia por parte del letrado y amenaza con acciones que podrían dañar severamente su reputación.
El abogado, previsor, había activado la confirmación de lectura al enviar el correo y, de hecho, había recibido dicho acuse al día siguiente por la mañana. Sin embargo, ¿es un simple correo de «Leído» suficiente para un tribunal si la otra parte alega que es un error informático, que pertenece a otro correo o que ha sido manipulado? Aquí es donde entra en juego la informática forense, y donde pude poner mi granito de arena para ayudar al letrado.

Como perito informático forense, mi trabajo consiste en acreditar hechos mediante la técnica. Un correo electrónico es una estructura compleja de datos, y en sus entrañas técnicas, lo que llamamos «cabeceras» (Headers), reside la verdad inmutable. Para este informe pericial, extrajimos y analizamos las cabeceras originales tanto del correo enviado como del correo de confirmación de lectura recibido. La clave del éxito residía en un identificador único que es como el «ADN» o la huella digital exclusiva de un correo electrónico.
Cuando un servidor de correo genera un acuse de recibo, este mensaje automático incrusta en sus cabeceras técnicas un identificador. En el laboratorio, pudimos trazar y acreditar pericialmente de forma irrefutable que el acuse de lectura correspondía al correo original enviado por el abogado.

La reputación del letrado quedó completamente a salvo frente a la reclamación de su cliente, demostrando que había hecho bien su trabajo y de manera diligente. Eso me hace pensar que la informática forense es fundamental en estos casos, y eso es algo que debemos tener en cuenta.
La Informática Forense es Transversal a Todo el Derecho. Este caso es el ejemplo perfecto para desmontar un mito muy extendido. Tendemos a asociar al perito informático judicial exclusivamente con los «delitos informáticos» (hackeos, estafas complejas como la interceptación de facturas, robo de secretos empresariales…). Pero la realidad de los Juzgados en España hoy en día es que la prueba digital es transversal a todas las ramas del Derecho, y eso es algo que debemos reconocer.

Una pericial de este tipo, ágil y económica, puede decantar la balanza en escenarios de nuestro día a día, ahorrando tiempo, dinero y dolores de cabeza, y eso es lo que importa.
Valide su Prueba Digital En un mundo donde las comunicaciones son casi en su totalidad digitales, no deje que una simple negación ponga en riesgo su trabajo o el caso de sus clientes. No presente capturas de pantalla que pueden ser fácilmente impugnadas por la parte contraria.
Ante la menor duda, consulte con un perito informático y blinde su prueba digital para presentarlas en los tribunales con garantías, tal y como le sucedió a nuestro amigo el letrado de este caso en el que el informe pericial que realizamos fue la mejor defensa de su reputacion, algo infinitamente valioso para un profesional.


